El libro de Nicholas Carr ¿Qué esta haciendo internet con nuestras mentes? Nos plantea, a través de experiencias personales, y de diferentes estudios realizados, cómo el uso de las diferentes tecnologías a lo largo de la historia afecta o modifican el estilo de vida de las personas. No sólo en lo referente a cambiar sus hábitos, sino también cómo su uso continuo cambia sus estructuras cerebrales.
En lo referente a Internet, el autor cita a McLuhan, quien declaraba que los “medios electrónicos” del siglo XX estan resquebrajando la tiranía del texto sobre nuestros pensamientos y sentimientos, además de la disolución de la mente lineal.
Para explicar el porqué de los cambios en los hábitos de las personas, Carr plantea que siempre que aparece un nuevo medio, la gente queda naturalmente atrapada en la información, o sea el contenido que éste medio trae consigo. Pero en sí, el contenido de un medio no importa a la hora de influir en nuestros pensamientos y nuestras acciones. Carr dice que un medio popular moldea lo que vemos y cómo lo vemos y con el tiempo, si lo usamos lo suficiente, nos cambia como individuos y como sociedad. Basta con observar como hemos cambiado nuestra forma de buscar información. Antes para cualquier actividad o consulta del colegio, los estudiantes recurrían a libros y enciclopedias, hoy, hasta el término más sencillo es buscado en Internet.
Pero la excusa que la gran mayoría sacamos cuando se nos plantea una situación similar, es simple: “todo depende del uso que le demos”. Carr dice: “Al final, acabamos fingiendo que la tecnología en sí misma no tiene mayor importancia. Nos decimos que lo que importa es cómo la utilizamos” (pág 15). MacLuhan se burla de esta idea, y Carr lo plantea en su texto: “Nuestra respuesta convencional a todos los medios, en especial la idea de que lo que cuenta es cómo se los usa, es la postura adormecida del idiota tecnológico…El contenido de un medio es sólo el trozo jugoso de carne que lleva el ladrón para distraer al perro guardián de la mente” (pág 15)
Estamos tan maravillados y enceguecidos por la cantidad de información que tenemos y por todo lo que nos brindan los medios de comunicación, que no nos damos cuenta que poco a poco estamos volviéndonos cada vez más dependientes de éstos.
El mismo Nicholas Carr afirma, a través de su experiencia personal, su cambio en la manera de pensar y de comportarse, y su dependencia de los medios de información. “Mi mente no se está yendo, pero esta cambiando. No pienso de la forma que solía pensar. Lo siento con mayor fuerza cuando leo […] Mi concentración empieza a disiparse después de una página o dos. Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar que otra cosa hacer […] La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo.” (pág 17)No sólo expone su experiencia, sino también la de varios personajes que pasan por situaciones similares, dando a entender que es una situación real, algo difícil de manejar.
En otras palabras, la cantidad de información que recibimos de Internet tiene un precio a lo que el autor denomina “nuestro viejo proceso lineal de pensamiento”, que se caracteriza por ser propio de una mente “calmada, concentrada, sin distracciones” Nuestra mente se transformó en una que necesita ser alimentada de información, pero información breve, no muy extensa, de manera que no haya que esforzarse mucho para poder digerirla.
En el segundo capitulo, básicamente el autor dice que el cerebro no es una máquina rígida. Por el contrario, sus componentes celulares son flexibles, cambian con la experiencia, las circunstancias y la necesidad. Afirma que la evolución nos ha dotado de un cerebro que literalmente puede cambiar su forma de pensar una y otra vez.El autor hace un recuento de como nació el uso de la escritura y cómo ésto permite que el conocimiento traspase los límites de la memoria personal y abra la mente a nuevas formas de pensamiento y expresión. Es decir, de cómo la transmisión de conocimientos pasa a ser de forma oral, con lo que a su limitación de la memoria de las personas se refiere, a pasar a quedar reflejado de forma permanente permitiendo que el conocimiento se distribuya a más personas.
Los escritores a comienzos del segundo milenio, vieron la necesidad de implementar normas a la escritura, ya que, como esta era continua, al cerebro se le dificultaba más reconocer las diferentes palabras, entonces decidieron dividirlas creando espacios entre una y la otra, lo que causó una revolución positiva pero un tanto compleja, pues ahora la escritura no estaba dirigida solo a la vista sino también al oído. Otra revolución, fue la práctica de la lectura en silencio, que logró que la gente no solo leyera sino que pensara profundamente, como decía el novelista e historiador James Carroll la lectura silenciosa es "tanto un signo como un medio para la autoconciencia, donde el conocedor asume la responsabilidad de lo que conoce".
Estos factores provocaron que en el cerebro se produjeran nuevas conexiones, hasta llegar al punto de ser un cerebro literario, en el cual las personas inferían, asociaban, se emocionaban y se identificaban con la lectura, lo que quiere decir que se mezclaban las letras y las historias con sentimientos y personalidades.
Los libros digitales también suponen una gran diferencia con los impresos. No sólo porque cambian tinta por píxeles, sino porque también incluyen hipervínculos, la posibilidad de acceder con Internet a sinónimos, palabras clave, opiniones etc. Lo que supone una forma diferente de leer. Un libro impreso es lineal, mientras que uno digital permite acceder a diferentes lugares, no sólo promueve la lectura estática del libro. También se ha variado el modo en que se escriben los libros, se está comenzando a incluir vídeos. Mientras que los textos impresos son definitivos, están terminados, el electrónico es efímero, está en constante actualización, se está revisando en todo momento.
Carr nos cuenta la historia de Google, su nacimiento y la forma que usa para lucrarse a través de la publicidad. Con las redes sociales se busca que la información que se obtiene esté cada vez más actualizada. Desde 2002 Google pretende digitalizar TODOS los libros del mundo. Plantean incluir vínculos y enlaces que nos permitan fragmentar los textos. También han creado un servicio que facilita hacerse una idea general de un texto en 10 segundos.Con los textos escritos, esto lo afirma el autor, nuestra memoria se ejercita cada vez más. Con la red, no tenemos la necesidad de memorizar nada, basta con ir a google y buscar esa información.
Con el uso excesivo del Internet, nuestra memoria se vuelve dependiente de memorias artificiales, hasta una fecha de cumpleaños se nos olvida, si no es porque Facebook nos la recuerda, la dejaríamos pasar por alto.
Antes todos sabíamos de memoria el teléfono de familiares y amigos al tener que marcarlos. Ahora, con la posibilidad de acceder al número y marcarlo desde la propia agenda del teléfono, ya los estamos olvidando y no hemos aprendido los nuevos. Con internet nos pasará lo mismo. Datos que ahora aprendemos, los buscaremos en el futuro y nuestra “memoria biológica” perderá su razón y utilidad.
Internet para la mayoría de la gente es ahora un "dios de la facilidad", pues literalmente con sólo mover un dedo podemos saltar de un dato a otro, de un amigo a otro, de una película a otra, y muchísimos "saltos" más que podemos dar al mismo tiempo No obstante, somos nosotros los que estamos allí, frente a la puerta que abre el mundo de las maravillas y las no tan maravillas , somos nosotros los manipuladores de cada clic, somos los que estamos divagando el mundo de las informaciones y es nuestra tarea decidir cómo, por qué y para qué utilizamos estas herramientas.