sábado, 14 de julio de 2012

Un Cerebro cambiante


El desarrollo de la lectura y la manera como la vamos incorporando a lo largo de nuestra vida, es un claro ejemplo que ilustra la capacidad que tiene nuestro cerebro de adaptarse a cambios externos al que lo sometemos, desmintiendo las teorías que dicen que el cerebro no sufre cambios hasta determinado momento de la vida.

La lectura fue planeada principalmente para facilitar la contabilidad en los negocios de aquella época, pero cada vez fue tomando más importancia debido a que descubrieron qua se podía llegar a algo mucho más profundo con este sistema.

Después de leer el libro de Wolf, es posible ser más consientes de la actividad cerebral que todos tenemos cuando empezamos a incorporar este sistema y cuando ya lo tenemos mecanizado.
Aprendimos que un alfabeto es, según Yori Cohen, “un sistema que hace uso del mínimo necesario de anotaciones para expresar sin ambigüedades la lengua hablada a sus hablantes”, que a lo largo de la historia a sufrido diferentes transformaciones para facilitar el proceso de lectura y escritura.
Nos encontramos con  la postura que Sócrates tenía hacia la escritura, postura que para la época era totalmente comprensible, pero para nuestros días seria completamente rechazada. Sócrates “creía fervientemente que la palabra escrita suponía un grave riesgo para la sociedad”. Esto lo sostuvo por medio de tres objeciones:
  •   La rigidez del lenguaje escrito
  • La destrucción de la memoria. “Si los hombres aprenden esto, la mala memoria se inculcará en su alma, dejarán de ejercitar la memoria porque confiarán en eso que está escrito”
  •  Perdida de control sobre el lenguaje. Sócrates creía que una vez que se difundiera el lenguaje, no habría control sobre lo que se escribiera, quien lo leyera ni cuantos lectores pudieran interpretarlo.


Sin duda una postura y un punto de vista con sentido, como se mencionó antes, para la época. Hoy en día sabemos, que la escritura no es únicamente un medio utilizado para recordar, sabemos que el lenguaje escrito va mucho más allá de una transcripción al papel y que requiere de un gran esfuerzo. Porque es a través del lenguaje escrito que se han conocido obras y textos literarios brillantes, además de que el conocimiento que se pone sobre el papel puede llegar a durar mucho tiempo.

El libro de Wolf nos afirma que “la aptitud del cerebro para aprender a leer es el resultado de su proteica capacidad para establecer nuevas conexiones…”. Esto se traduce a la capacidad evolutiva del cerebro. Sin mencionar que el proceso de lectura no es algo natural de la persona ni es hereditario, es algo que debemos incorporar  y mecanizar. Pero, nos damos cuenta que no todos poseen esa capacidad para apropiarse de la lectura, sin embargo desarrollan otro tipo de habilidades. Esta incapacidad de leer adecuadamente recibe el nombre d dislexia.

De la lengua hablada pasamos a la escrita incorporando ciertos desarrollos:

·         EL DESARROLLO FONOLÓGICO: Oír, distinguir, separar, manipular los fonemas.
·         EL DESARROLLO SEMÁNTICO: Aumento en la comprensión del significado de las palabras.
·         EL DESARROLLO SINTÁCTICO: Entender la complejidad de las oraciones.
·         EL DESARROLLO MORFOLÓGICO: Utilizar la unidad mínima de significado. ejemplo: "s" del plural.
·         EL DESARROLLO PRAGMÁTICO: Actitud para percibir y utilizar normas socioculturales.

Ahora bien, el entorno en el que el niño se desarrolla juega un papel muy importante, pues todo depende de las personas o contexto en el que se esté criando, pues hay una gran diferencia entre los niños a los que se les lee desde el vientre en adelante que a los que no. Piajet por su parte cataloga a los niños como egocéntricos cuan creen que son el ombligo del mundo a medida en que su grado intelectual aumenta.
Cuando leemos, los libros se convierten en elementos simbólicos, ya que cada uno de nosotros le otorga un "lenguaje propio" como lo describe Wolf. El lenguaje literario cumple la función de representar metáforas y comparaciones lo que hace en el lenguaje propio, algo mas fantástico.

Por otro lado, Wolf explica que "los humanos poseemos una aptitud innata para almacenar las representaciones de los rasgos perceptivos en nuestra memoria y aplicarlos a cada nueva situación de aprendizaje", lo que resume el proceso que nuestro cerebro reconoce cuando aprendemos a leer.

Conceptos tales como la Pobreza Léxica, Infecciones en el oído y los entornos bilingües son lo que Wolf describe como afecciones que dificultan el aprendizaje de la lectura en el niño.

Wolf describe cinco tipos de lectores así:

  1. EL PRELECTOR INCIPIENTE. Degusta y aprende múltiples sonidos, palabras, conceptos, imágenes e historias.
  2. EL LECTOR NOVEL: Descifra la letra impresa y comprende el significado de esta.
  3. EL LECTOR DESCIFRADOR: Lee con facilidad, se comprende casi todo, aprende variaciones de las rimas de base vocálica y o los pares vocálicos (desarrollo semántico, sintáctico y morfológico).
  4. EL LECTOR DE COMPRENSIÓN FLUIDA: Descifrar no es comprender, el objetivo es ser capaz de entender la ironía, voz, metáfora o punto de vista. El cerebro lector cumple 3 funciones: reconocimiento de estructuras, planificación de estrategias y sentimientos.
  5. EL LECTOR EXPERTO: Personifica todas las transformaciones culturales, biológicas e intelectuales de la evolución de la lectura y las transformaciones cognitivas, lingüistas y afectivas de la propia historia natural del lector.

Para terminar, la idea de Wolf resumida en una frase sería: "La escritura es la elevación de la conciencia"... y "La lectura experiencia, la biografía de cualquier literato debería tratar por extenso lo que ha leído y cuando, porque, en cierto sentido, SOMOS LO QUE LEEMOS".